dijous, d’agost 09, 2012

“ABOUT COWBOYS” Dedicado al desaparecido Al Moir, experto en Country Music

Nota enviada per: Jordi Guasch

Mucha gente relaciona a los cowboys y el Far West con la música country. Un vínculo coherente, pero hay quienes, por desconocimiento, creen que este género es exclusivamente música “del Oeste”. No, ni mucho menos. La música de los vaqueros (el término “Western” es más extenso) tan sólo define la faceta occidental del Country, que precisamente nació en el Este, antes de ser etiquetado comercialmente como tal e incluso ¡antes de qué sonaran los primeros cañonazos de la Guerra Civil!. De hecho, ciertos musicólogos apuntan a que la Country Music, se engendró en Virginia cuando los primeros colonos anglo-celtas de las Islas Británicas fueron reciclando y transformando su repertorio folklórico y sacro; es decir, esas canciones, himnos, danzas y melodías se “americanizaron”. Seguidamente, fue extendiéndose sin alejarse del contexto rural. Pero no profundizaremos en esta cuestión sobre sus inciertos orígenes porque el objetivo de este artículo es hablar un poco de cowboys cantores…

En el libro “America‘s Country”(Robert K. Oermann), el gran Singin’ Cowboy contemporáneo Red Steagall escribió:
"Mucho de lo que denominamos Country Music se desarrolló a partir de las canciones del cowboy. Las Cowboy Songs se originaron principalmente con la gente de linaje céltico que llegaron a la parte occidental de nuestro país desde la Costa Este o las montañas. Mezcla esto con los colonos alemanes que nos trajeron todas sus danzas, los sonidos Gospel del Sur negro, el apalache con el banjo y el fiddle, los sonidos hispánicos de la guitarra en México. Hierve todo ello dentro de una gran olla; nuestra música de cowboys evolucionó de todo esto."

Por su parte, otro Clásico del estilo Western actual, Michael Martin Murphy, añadió:


Ciertamente es así. Y aunque la primera Cowboy Song auténtica fue grabada en 1925 (“When the Work’s All Done This Fall, Carl Sprague), el repertorio de composiciones Western se remonta a la época de El Álamo.


La primera canción Folk anglosajona escrita en territorio texano data de principios del XIX: “The Brazos Boat Song”. La compuso una prima del célebre Austin. En mi ensayo sobre las raíces del Country ya analizaré más detalladamente todo lo concerniente al proceso musical acontecido en el Oeste. No obstante, es preciso señalar que los fundamentos de la música folklórica propiamente texana proceden sobretodo de las comunidades anglocélticas y afroamericanas. La mayoría de inmigrantes que se establecieron en Texas eran angloamericanos procedentes principalmente de los Estados sureños de Arkansas, Tennessee y Virginia. Introdujeron tanto su música country (a ritmo de banjos, fiddles, etc…) como las canciones y melodías Folk de Inglaterra, Escocia e Irlanda. A partir de aquí, todo se fue enriqueciendo con otras influencias. En 1908, N.Howard “Jack” Thorp recopiló y publicó “Songs of The Cowboys” introduciendo las genuinas canciones Folk del Oeste al público norteamericano. En 1910, el prestigioso musicólogo Alan Lomax edita “Cowboys Songs and Other Frontier Ballads”. Por aquel entonces, la música Western (en la cual se incluyen las Cowboy Songs) ya es una parte importante del Old-Time, o sea, de la música country más antigua, rústica y tradicional. Entendamos por “Old-Time” toda la música country primitiva, desde sus inicios (siglo XVIII para unos, XIX para otros) hasta más o menos la Gran Depresión, cuando empiezan a gestarse estilos concretos dentro del género y además, paralelamente, la faceta más arcaica de éste se va reciclando y adaptando a los tiempos. En 1930 aparece el primer Singing Cowboy de Hollywood: Ken Maynard con la película “Song of The Saddle”. Desde entonces, la moda “vaquera” va desplazando al estereotipo del rudo e intrépido “montañés”, hasta ese momento el más carismático del entono country. La cara “Western” del añejo Old-Time, se irá convirtiendo, gracias a una serie de aderezos, en el estilo de los Singing Cowboys. Figuras como Tex Ritter, Sons Of The Pioneers, Patsy Montana, Roy Rogers, Gene Autry y muchos otros, serán referentes para cualquier niño estadounidense en un momento en que la romantización del microcosmos Western estaba en pleno auge y ayudaba a sobrellevar el trágico período de la Gran Depresión. Antes habían novelas, poemas, el circo de Buffalo Bill (que recaló en mi ciudad, Barcelona, durante una de sus peores etapas), la pasión del presidente Roosevelt por todo lo relativo al Far West, etc…pero cuando llegó el Séptimo Arte, la moda Western se impuso con más fuerza que el Séptimo de Caballería, sobretodo en Little Big Horn…

Hace poco me enteré del fallecimiento de Al Moir, articulista de la prestigiosa revista Country Music People y un apasionado del género. Recuerdo cuando le invité a mi casa, contempló mi colección de vinilos y me narró estupendas historias sobre los artistas que había conocido. La lista es más larga que la cabellera del desafortunado General Custer, pero me viene a la memoria como enfatizó sobre su amistad con Willie Nelson y Roger Miller. Murió a la temprana edad de 67 años. Hoy mismo, 16 de febrero, sus amigos le rinden tributo allí en Inglaterra. Entre ellos estarán George Hamilton IV (el primer cantante que me brindó su firma, en el catálogo del Festival de Wembley de 1981) y Kathy Stewart (que grabó su propia composición “Broomstick Waltz”) actuarán en el merecido espectáculo celebrado en su honor. Paradójicamente, yo le rindo mi pequeño homenaje con este breve artículo poco antes de que mi equipo de fútbol se enfrente al Arsenal, también en Inglaterra…Aunque, obviamente, preferiría acudir al evento musical…aunque me perdiese el mejor gol de Messi hasta la fecha. Al Moir era un tipo amable, honesto y todo un experto en Country. Pertenecía a esa estirpe de entusiastas de la música y el arte en general capaces de expandir generosamente sus conocimientos sin más interés que hacer partícipes a los demás de su pasión. Recuerdo una anécdota que retrata lo honrado que era…Muchos años antes de conocernos y venir a mi casa, regentaba una de las paradas de discos que sembraban el recinto de Wembley donde se celebraba el Festival country más importante de Europa. Yo le compré un cd del Singin’ Cowboy Rex Allen, pero al llegar a Barcelona, me di cuenta de que faltaba la cubierta con su portada y referencias de las canciones y los músicos. Así que decidí escribirle al cabo de un tiempo. Al reconoció su olvido, me envió amablemente esa portada y hasta recordaba mi rostro. Recuerdo aquello como un gran gesto por parte de alguien que se molestó en algo aparentemente tan insignificante. El destino hizo que años después pudiese comprobar personalmente el lugar de mi estantería donde clasifiqué esta joya del Country…

Estoy seguro de que Al Moir podría identificarse con el arquetipo del vaquero cantor que cabalga de un lugar a otro con su guitarra y un petate cargado de sueños. Si, la tópica imagen romántica del cowboy, como los poetas Románticos que mencionó en una de sus excelentes críticas discográficas, opinando sobre un cd de Sons Of The Pioneers y Roy Rogers, lo cual constata que su sabiduría cultural iba más allá de la música. He aquí un extracto de sus comentarios al respecto:

"Nolan (el canadiense Bob Nolan, fundador de Sons of The Pioneers ) admiraba muchísimo a una cantidad de poetas románticos británicos, particularmente John Keats y Percy Bysshe Shelley y fue él quien escribió muchas de las canciones más duraderas que llegaron a considerarse como clásicos del género Western".

Esto no hace más que reforzar la idea de que no todos los cantantes, músicos y compositores de Country Music eran gente rural iletrada. De hecho, algunos de los intérpretes que participaron en los comienzos de la Commercial Era, a partir de 1922, eran abogados , políticos, médicos o ejercían otras profesiones ajenas a los estereotipos del “Hillbilly”, el vaquero errante, la abuelita que canta en el Front Porch, el trabajador textil, el minero, etc, etc… Es más, entre el siglo XIX y principios del XX, practicaban orgullosamente el arte del “fiddling” desde plantadores y hombres de negocios hasta jueces , políticos o predicadores. Histórica fue por ejemplo la disputa por el cargo de gobernador de Tennessee entre los hermanos Taylor. Ambos se enfrentaron en un duelo, pero no con pistolas como en el Lejano Oeste, sino “disparando” con sus respectivos fiddles….En una época en la cual eran habituales las competiciones de violín campestre para probar la destreza de cada músico u otro motivo menos lúdico como aspirar a un cargo político. Se trataba de Caballeros del Sur como también lo fue, aunque desde el otro lado del Atlántico, el entrañable Al Moir.

Escucho en estos momentos la balada vaquera “When The Works All Done This Fall” (compuesta en 1893 por D.J.O’Malley) y aunque el primer artista country en grabar un tema con esa melodía , “Dixie Cowboy”, fue Fiddlin’ John Carson en 1924, Carl T. Sprague le inyectó un año después el estilo Western que requería la conocida canción y registrándola con el título adecuado. Pero la versión que ahora me apetece oír es la de Sons of The Pioneers. Una de sus estrofas reza:
"El pobre Charlie murió al alba, murió de una terrible caída, y no podrá ver a su madre cuando ya se haya realizado el trabajo este otoño".

Siempre me enternezco como un tonto romanticón cuando me pongo en la piel de aquel joven vaquero que ahorraba unos dólares con la ilusión de regresar al hogar. La vida del cowboy era dura y en general distaba bastante de la imagen más difundida en las películas clásicas “del Oeste”. Me refiero a ese rol del pistolero que siempre sale airoso de los conflictos como Roy Rogers o Gene Autry en sus inocentes aunque atractivos films. Pero, claro, es el encanto del cine y yo soy un entusiasta de este género. Al Moir no falleció como Charlie, sobre un caballo, pero también se marchó demasiado pronto…Su recuerdo quedará, como los versos y la melodía de cualquier tonada Western.
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